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La Niña y El Niño: ¿Cómo afectan a las temperaturas del planeta?

No es un fenómeno nuevo, pero en los últimos años oímos hablar cada vez más de El Niño y de su "hermana climatológica", La Niña. ¿Cómo influyen estos fenómenos en las temperaturas globales?.

El nombre se lo dieron unos pescadores que notaron que, a veces, las aguas oceánicas llegaban más cálidas a las costas de Perú en época navideña, en el inicio del verano en Perú.

Lo llamaron El Niño en referencia al niño Jesús, pero su explicación nada tiene que ver con la religión.

El fenómeno de El Niño- Oscilación Sur (ENOS) es un patrón climático que implica cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical. Este ciclo global tiene dos extremos: una fase cálida conocida como El Niño y una fase fría, conocida como La Niña.

Si bien algunos científicos durante el siglo XIX y principios del XX había encontrado alguna especie de relación entre las inundaciones que afectaban a Perú y las sequías en Australia al mismo tiempo, recién en 1969, Jacob Bjerknes (Climatólogo estadounidense) logró explicar de manera certera el fenómeno que ocurría en el océano pacífico y tanto desconcertaba a muchos.

El año 2021 empató con 2018 como el sexto año más cálido en un registro que se remonta a 1880, según el análisis anual de temperaturas promedio globales que realiza la NASA, con un dato clave, los últimos ocho años han sido los más cálidos jamás registrados. ¿Cómo afectan La Niña y El Niño a las temperaturas del planeta?

La temperatura de la Tierra varía cada año debido a las numerosas interacciones entre la tierra, el aire y el océano. Estas complejas conexiones influyen en el clima y las temperaturas a nivel regional y global.

Una de estas interacciones es El Niño – Oscilación del Sur, un fenómeno natural en el que transferencias de calor durante varios meses entre el Pacífico y la atmósfera provocan fluctuaciones de temperatura y precipitaciones en todo el mundo.

La Niña, la fase más fría de este fenómeno, suele dar lugar a patrones meteorológicos que reducen la temperatura promedio de la Tierra con un ligero desfase de varios meses.

Así es como un evento de La Niña a principios de 2021 condujo a un año más frío de lo que habría sido de otro modo, en particular más frío que 2020 o 2016, los años más cálidos en el registro.

Los científicos prevén que, dado que La Niña apareció de nuevo a finales de 2021, su influencia probablemente hará que las temperaturas en 2022 no sean tan cálidas. Aun así, incluso con estos fenómenos, 2021 contribuye a la tendencia de calentamiento a largo plazo observada, y es consistente con ella.

Las temperaturas globales están aumentando a un ritmo que el planeta no experimentó en miles de años, explicó la NASA. Es decir, aunque ciclos meteorológicos a corto plazo pueden afectar a un año en particular, las tendencias de calentamiento siguen siendo muy claras y siguen creciendo.

Los datos de los satélites confirman cómo el calentamiento de la tierra, el aire y el océano está afectando a diferentes partes del planeta. El aumento de las temperaturas está provocando el derretimiento de las capas de hielo y los glaciares en todo el mundo, las olas de calor son más largas e intensas, y las plantas y los hábitats de los animales están cambiando para responder al calentamiento.

Mientras el análisis de temperatura de la NASA muestra que el Ártico se está calentando cuatro veces más rápido que el resto del planeta, los satélites muestran una disminución en la extensión del hielo marino de la región de alrededor del 13% por década. Los satélites también muestran que el océano se está calentando a un ritmo sin precedentes, y que en 2021 se registraron las temperaturas oceánicas más elevadas y los niveles del mar más altos jamás registrados.

Vía: https://conocedores.com/