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Bajante severa: el río Paraná no registra un nivel tan bajo desde 1944

La bajante histórica del Paraná comenzó en marzo del 2021 y provocó cambios en la vida ambiental, económica, productiva y social de ciudades que están en la ribera.

La sequía extrema sigue dejando récord, no solo en temperaturas, si no en la sequía que castiga a gran parte del país y que tiene su foco en la región núcleo, en cuenca del Paraná.

Según el INA, los principales motivos para que la bajante extraordinaria continúe durante el próximo mes son la cada vez más fuerte y preocupante escasez de lluvias  y la disminución de los caudales entrantes. Los informe señalan que los niveles fluviales continuarán en la franja de aguas bajas, en tanto que la tendencia climática seguirá desfavorable al menos hasta finales de febrero de 2022.

La bajante histórica del río Paraná sigue generando mucha preocupación en sus principales puertos y ciudades costeras. El pasado miércoles 12 de enero, en la localidad de Paraná, Entre Ríos, el río llegó a un nivel de -44 centímetros por debajo del nivel del mar, superando las marcas de 1971 (0,50 metros), de 2020 y 1970 (0 metros).

Hay que remontarse a 1944 para registrar una situación peor que la actual, cuando el río marcó -1,40 metros frente a Paraná, al igual que en Diamante (-1,38), Victoria (-41) y en La Paz (-1,11).

Panorama para los próximos meses

Frente a esta cuestión, el Instituto Nacional del Agua (INA) indicó que estos niveles tan bajos se mantendrán hasta marzo, inclusive. La situación “no permite esperar un rápido retorno a la normalidad, con probabilidad de extenderse durante el próximo otoño”, aclararon desde el organismo.

En el puerto de Diamante, más al sur de la costa entrerriana, el río Paraná mantiene un descenso desde mediados de noviembre y actualmente permanece con -26 centímetros, muy por debajo de los 2,40 metros del límite de aguas bajas.

Mientras tanto, en Victoria baja desde noviembre y se mantiene con 86 centímetros, por debajo del nivel de aguas bajas (2,60).

Problemas de la bajante

La bajante afectó la fauna íctica al dejar seco el valle de inundación (donde los peces se refugian, alimentan, reproducen y crecen), lo que produjo inconvenientes en el riego de cultivos y complicó las producciones industriales que necesitan captar agua.

También acrecentó los problemas de incendios en las islas y los de contaminación del agua, ya que se redujo la capacidad del río de dilución de los afluentes crudos o industriales.

Fuente: http://Télam